8 Datos interesantes sobre Succión del Pulgar

Chuparse el dedo no es un hábito poco común para los bebés, niños pequeños y niños de corta edad, pero los padres y los dentistas a menudo se preocupan acerca de las repercusiones.

  1. Chuparse el dedo no es un hábito poco común para los bebés, niños pequeños y niños de los psicólogos dicen que imita la sensación de bienestar efectos de la lactancia materna. Algunos bebés incluso comienzan chuparse el dedo en el útero.
  2. Los niños que se chupan el pulgar a menudo lo hacen cuando se sienten estresados, molestos, con hambre o aburrido.
  3. La mayoría de los niños dejan de chuparse el dedo por su cuenta entre los 2 y 4 años de edad.
  4. Chuparse el dedo no es generalmente problemático si el niño todavía tiene dientes de leche. Sin embargo, una vez que los dientes permanentes entran, chuparse el dedo puede conducir a problemas dentales. La fuerza del pulgar empuja los dientes superiores hacia delante, lo que requerirá un tratamiento de ortodoncia para corregir.
  5. Además de empujar los dientes fuera de lugar, chuparse el dedo constante puede causar estrechamiento de la mandíbula y dejar un espacio en el techo de la boca. Estos cambios pueden conducir a la tensión desigual colocado en los dientes al masticar.
  6. Algunos otros problemas con el hábito: chuparse el dedo introduce bacterias en la boca, la piel en el dedo pulgar puede convertirse en dolor e infectados, y los niños que se chupan los pulgares pueden burlado si el hábito continúa en la etapa escolar.
  7. Una forma de dejar de chuparse el dedo es para crear un sistema de recompensas. A medida que su niño vaya ciertos períodos de tiempo sin chupar su pulgar, una pequeña recompensa puede ayudar a desterrar el hábito.
  8. Otra forma de reducir el hábito es tener lugar el dentista de su hijo una rejilla palatina fija en la boca de su hijo. El aparato está conectado a la azotea de su boca y de los dientes superiores y trabaja mediante la eliminación de la capacidad del niño a tocar el techo de la boca, dando así el placer del hábito.

En general, chuparse el dedo no es algo que hay que preocuparse demasiado por no ser el hábito continúa después de los dientes del niño han llegado pulg Si ese es el caso, lo mejor es consultar a un odontólogo para determinar si se está haciendo daño y, en caso afirmativo, encontrar maneras de combatir el problema.

Lo mejor que puede hacer es vigilar la salud oral de su hijo y llévelo al dentista de forma regular.